domingo, 11 de junio de 2017

Todo es parte de un malentendido

Sospecho que estamos entendiendo mal a la Ministra Giha. Yo sé que todos los maestros que nos hemos declarado en paro desde hace un mes, nos sentimos molestos por la famosa directiva 37, en la que la Ministra de educación hace una suerte de amenaza de recorte en los salarios porque según parece "no hemos prestado el servicio educativo" durante el tiempo del paro, y para completar, la directiva expresa que la recuperación no se podrá hacer los fines de semana o festivos ni en las semanas institucionales... Claro, todos pensamos con malestar ¿entonces cuándo vamos a recuperar el tiempo? ¿qué es lo que pretende la Ministra? Pero insisto, creo que esto es un malentendido.

Aclaro que no es que yo quiera justificar alguna de las actitudes de la Ministra, porque su condición de clase al relacionarse con los maestros para mí es más que evidente, pero quiero proponer otra interpretación a las condiciones que plantea la directiva en los siguientes términos:
  • Lo primero que tengo que decir, y que los maestros ya sabemos, es que en cierto sentido no habría que reponer todas las clases, después de todo, con esta lucha que hemos dado hasta ahora y con la que viene, también estamos educando, estamos formando ciudadanos éticos; con el ejemplo les estamos enseñando que es necesario trabajar en equipo y ponerse de acuerdo para conseguir conjuntamente un ideal y garantizar el cumplimiento de nuestros derechos; también les hemos enseñado a expresar su creatividad para lograr un fin, mediante las diversas formas de protesta que hemos utilizado, y les hemos mostrado que esa protesta puede resonar en todo el país sin necesidad de la violencia, esa que sí practica el Estado cuando nos ataca a través del ESMAD; con el paro también les hemos enseñado a construir un discurso argumentado y a utilizar diversos medios para promoverlo en todo el territorio nacional; les hemos enseñado a defender la verdad y a perseverar, y lo hemos logrado con hechos y no sólo con promesas, como las de los políticos... entonces sí hemos cumplido nuestra función primaria de educar, aunque no haya sido en las aulas.
  • Pero el anterior no es mi argumento principal para plantear que aquí hay un malentendido. Yo sospecho que algún buen asesor del Ministerio que colaboró en la redacción de la directiva, comprendió -y esto lo viene diciendo la teoría educativa hace tiempo- que el aprendizaje de una persona (o de los 44 que tengo en 6A) no depende de las horas de clase dictadas por un maestro, sino de una serie de experiencias y condiciones del contexto y de la persona, que facilitan que el proceso de aprender ocurra. De esta manera, aquí asumimos el aprender como apropiar unos conocimientos, habilidades y valores específicos, tales como los que describí en el párrafo anterior. Entonces, si esto es así, pues nosotros podemos generar múltiples estrategias para seguir formando a nuestros estudiantes y cumplir con los objetivos de las diversas áreas, a pesar de que no se nos concedan tiempos extra para ese fin, independiente de la cantidad de horas "perdidas por el paro".
Esta es mi lectura entre líneas del sentido de la directiva y, malentendido o no, yo creo que abre una puerta para discutir modelos educativos y los principios que los fundamentan para generar cambios profundos en nuestro sistema, mal llamado "servicio educativo", para que siga siendo un derecho y parta de bases más dignas que cumplir con un horario, un estándar o lograr un puntaje en una prueba censal.

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