viernes, 30 de junio de 2017

Lo que me queda del paro de maestros

En una publicación anterior expresaba que con la lucha que dimos los maestros durante el paro, estábamos educando a nuestros estudiantes en diversas formas. Pues bien, como el acto de educar también significa aprender en el camino, ahora quiero contarles un poco de mis aprendizajes y ganancias con el paro. 

Este paro se expresó en todo tipo de acciones para darle a conocer a la comunidad local y nacional las problemáticas de la educación pública colombiana (que también aparecen en la privada), de modo que su fuerza y duración nos permitieron recuperar la confianza en nosotros mismos y en la capacidad de los movimientos sociales para avanzar en la transformación de la realidad. 

Vivimos en un país en el que necesitamos esperanza y compromiso para reconstruir nuestro sentido social pues éste será esencial en los escenarios de reivindicación de los derechos que se deben construir a raíz del proceso de paz, por lo tanto, un movimiento como el que se vio entre mayo y junio, es un buen referente de lo que la organización social nos puede permitir en el futuro.

En el contexto más cercano, el de los compañeros y amigos que participaron en esta lucha y los que prefirieron abstenerse de hacerlo, esta fue una oportunidad interesante de conocer y reconocer el carácter de cada uno, su disposición para defender un ideal con entusiasmo y el nivel de coherencia de sus acciones, entre muchas otras cualidades que se manifestaron día a día durante el cese de actividades. 

Estoy convencida de que quien se abstiene de participar en estas actividades no es una especie de enemigo o un contradictor, después de todo, así como nuestros estudiantes son diversos y nosotros de uno u otro modo debemos ajustarnos a ello para lograr que todos aprendan algo en el aula, nosotros, los maestros, también somos diversos, y eso es necesario para enriquecer los procesos formativos; sin embargo, los silencios y las ausencias de nuestros compañeros en la lucha por la educación pública, no dejan de ser un referente en torno a la confianza y el temple de cada uno, que seguramente influirán en nuestras relaciones en el futuro. 

Lo anterior me lleva a otro aspecto que observé durante el paro y que creo que debemos reconocer para poder cambiarlo, en este país hay mucho miedo y conformismo. Mientras algunas personas no apoyan la protesta social por los fuertes referentes históricos de violencia y muerte que han rodeado a los movimientos sociales en el país, otras se dejan llevar por los temores más básicos tales como descompletar el salario o perder el empleo, y entonces aquí aparece la comodidad que lleva a otro tanto a no quejarse porque se acomodaron a que todo siga como está, incluso sabiendo que no está bien.

Y no podría culminar mis apreciaciones sin un último tema, en el movimiento del magisterio está caminando un relevo generacional que es muy interesante, hay muchos jóvenes con energía y entusiasmo por defender la educación pública, dispuestos a dar discusiones con un buen nivel de comprensión de la situación y a asumir el rol que les toca en este proceso. Es casi seguro que ese relevo se dará paso a paso, pero es un relevo necesario para que las luchas que se dan desde el magisterio colombiano sigan vigentes y den frutos a largo plazo.

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domingo, 11 de junio de 2017

Todo es parte de un malentendido

Sospecho que estamos entendiendo mal a la Ministra Giha. Yo sé que todos los maestros que nos hemos declarado en paro desde hace un mes, nos sentimos molestos por la famosa directiva 37, en la que la Ministra de educación hace una suerte de amenaza de recorte en los salarios porque según parece "no hemos prestado el servicio educativo" durante el tiempo del paro, y para completar, la directiva expresa que la recuperación no se podrá hacer los fines de semana o festivos ni en las semanas institucionales... Claro, todos pensamos con malestar ¿entonces cuándo vamos a recuperar el tiempo? ¿qué es lo que pretende la Ministra? Pero insisto, creo que esto es un malentendido.

Aclaro que no es que yo quiera justificar alguna de las actitudes de la Ministra, porque su condición de clase al relacionarse con los maestros para mí es más que evidente, pero quiero proponer otra interpretación a las condiciones que plantea la directiva en los siguientes términos:
  • Lo primero que tengo que decir, y que los maestros ya sabemos, es que en cierto sentido no habría que reponer todas las clases, después de todo, con esta lucha que hemos dado hasta ahora y con la que viene, también estamos educando, estamos formando ciudadanos éticos; con el ejemplo les estamos enseñando que es necesario trabajar en equipo y ponerse de acuerdo para conseguir conjuntamente un ideal y garantizar el cumplimiento de nuestros derechos; también les hemos enseñado a expresar su creatividad para lograr un fin, mediante las diversas formas de protesta que hemos utilizado, y les hemos mostrado que esa protesta puede resonar en todo el país sin necesidad de la violencia, esa que sí practica el Estado cuando nos ataca a través del ESMAD; con el paro también les hemos enseñado a construir un discurso argumentado y a utilizar diversos medios para promoverlo en todo el territorio nacional; les hemos enseñado a defender la verdad y a perseverar, y lo hemos logrado con hechos y no sólo con promesas, como las de los políticos... entonces sí hemos cumplido nuestra función primaria de educar, aunque no haya sido en las aulas.
  • Pero el anterior no es mi argumento principal para plantear que aquí hay un malentendido. Yo sospecho que algún buen asesor del Ministerio que colaboró en la redacción de la directiva, comprendió -y esto lo viene diciendo la teoría educativa hace tiempo- que el aprendizaje de una persona (o de los 44 que tengo en 6A) no depende de las horas de clase dictadas por un maestro, sino de una serie de experiencias y condiciones del contexto y de la persona, que facilitan que el proceso de aprender ocurra. De esta manera, aquí asumimos el aprender como apropiar unos conocimientos, habilidades y valores específicos, tales como los que describí en el párrafo anterior. Entonces, si esto es así, pues nosotros podemos generar múltiples estrategias para seguir formando a nuestros estudiantes y cumplir con los objetivos de las diversas áreas, a pesar de que no se nos concedan tiempos extra para ese fin, independiente de la cantidad de horas "perdidas por el paro".
Esta es mi lectura entre líneas del sentido de la directiva y, malentendido o no, yo creo que abre una puerta para discutir modelos educativos y los principios que los fundamentan para generar cambios profundos en nuestro sistema, mal llamado "servicio educativo", para que siga siendo un derecho y parta de bases más dignas que cumplir con un horario, un estándar o lograr un puntaje en una prueba censal.